En general se sabe muy poco sobre cómo es realmente ir al psicólogo, por lo que es perfectamente normal tener dudas sobre cómo funciona la terapia, qué tendréis que hacer tu hijo y tu cuando acudáis a la consulta, etc. Por culpa de las películas americanas la imagen que la gente tiene del psicólogo suele ser la de personas muy serias y distantes, a las que uno acude durante largos años de terapia a tumbarse en un diván y hablar sin parar sobre la infancia y sus traumas, mientras este psicólogo (o psicóloga) atiende muy seriamente prácticamente sin decir una palabra y tomando notas. En el caso de los psicólogos infantiles, el desconocimiento suele ser aún mayor.

Esta imagen no puede estar más lejos de la realidad de la terapia psicológica actual, al menos la que se realiza en Psicólogo sevillano. A continuación se resuelven la mayoría de los mitos y dudas más comunes en torno a la terapia psicológica para niños y adolescentes. Si después de leer esta sección sigues teniendo alguna duda, por favor no dudes en ponerte en contacto con nosotros y estaremos encantados de resolver tantas dudas como tengas.

LISTADO DE PREGUNTAS

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Entonces, ¿cómo funciona la terapia?

Esta pregunta está resuelta con más detalle en el apartado de información importante sobre la terapia infantil (en este link) pero a modo de resumen, la terapia se centra en dotar de estrategias tanto al niño o joven como a su entorno (padres, familiares cercanos, colegio, etc.) para poder superar aquellas situaciones que generen malestar o conflicto, además de favorecer un desarrollo psicológico saludable.

En primer lugar se realizará una evaluación previa con los padres, ya que son ellos quienes tienen más información sobre el problema y sus circunstancias. A continuación se completará esta evaluación con el niño, siempre de manera agradable a través de materiales motivantes para ellos acordes a su edad (libros, tarjetas impresas, determinados juguetes, etc.). Una vez completada la evaluación y explicada con detalle a los padres, se trabajará con el niño de forma individual para empezar a conseguir los objetivos propuestos. También se dedicarán alrededor de 10 minutos a explicar a los padres las “tareas" para la próxima semana, la evolución del niño, así como resolver todas las dudas que se planteen, tanto sobre las “instrucciones” a seguir como sobre otras situaciones que vayan surgiendo.

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¿Cuándo es recomendable acudir al psicólogo?

Nuestros hijos van evolucionando a medida que crecen, y siempre hay algunas etapas en las que están más alegres y en otras menos, en unas se portan mejor y en otras peor...pero realmente para los padres no es difícil identificar cuándo a su hijo le ocurre algo, se distrae con facilidad o ha cambiado su comportamiento habitual.

Éstas son unas buenas señales para saber si es recomendable acudir al psicólogo. Si tu hijo: está demasiado activo o inquieto, muy caprichoso o desobediente, no come bien, se muestra falto de interés o decaído, tiene problemas en el colegio, problemas para dormir o pesadillas, dificultad para relacionarse o en el aprendizaje, malas relaciones con los compañeros, se le escapa el pipí de día o de noche, ha tenido un cambio drástico de conducta o está reaccionando mal a la separación de los padres.

Es en este tipo de situaciones cuando es altamente recomendable acudir al psicólogo, ya que con los niños y jóvenes no sólo se consigue resolver los problemas actuales, sino que al tratarles a tiempo se ayuda a prevenir conflictos futuros en la adultez, que puedan generar un malestar más duradero y sean más complicados de tratar.

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¿Cuánto dura el tratamiento psicológico?

No hay una duración exacta para cada tipo de problema ya que esto depende de muchos factores como la complejidad de la situación, el tiempo que hace que ésta se mantiene (suele costar más superar problemas muy arraigados), la implicación del entorno y la motivación para mejorar esa situación, etc. Por estas razones hasta completar la evaluación es imposible decir cuánto durará un tratamiento pero, al menos como orientación, un tratamiento para los problemas de comportamiento o miedos suele ocupar 8-10 sesiones y uno para problemas escolares o déficit de atención entre 10-14.

En cualquier caso, en su mayoría los tratamientos psicológicos suelen durar unos pocos meses (entre 2 y 4 habitualmente), a un ritmo de una sesión semanal.

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¿Cada cuánto hay que acudir a la consulta?

Para que los efectos sean progresivos y la terapia efectiva, en la mayoría de las situaciones la frecuencia es de una sesión a la semana. En algunos casos puede ser necesaria, de forma puntual, una frecuencia mayor para enfrentarse a una situación especialmente dificultosa o urgente. Para otros casos, en los que el malestar no es tan elevado, puede ser suficiente una sesión cada 15 días o cada mes, pero esta frecuencia más baja puede dificultar que se cumplan los objetivos marcados si se establece desde el principio en lugar de cuando ya se están consiguiendo los objetivos.

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¿LA TERAPIA VA DIRIGIDA SOLO AL NIÑO O TAMBIÉN A LOS PADRES?

En la terapia infantil no sólo participan los niños. Los padres tienen un papel fundamental en el desarrollo de la misma. No obstante, dependiendo del motivo de consulta y de las características del caso en particular, el trabajo con los padres puede ser mayor o menor. Así, por ejemplo, en conductas problemáticas, ansiedad y miedos, problemas en el sueño o la alimentación, control de esfínteres, etc., la implicación de los padres debe ser mayor que, por ejemplo, en un caso de dificultades en el aprendizaje escolar, que estaría más centrado en el trabajo con el niño.

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¿CÓMO VA A CONSEGUIR UN PSICÓLOGO LO QUE NO HEMOS CONSEGUIDO CAMBIAR EN CASA?

Durante décadas se ha investigado muchísimo sobre los procesos de aprendizaje y conducta infantil, por lo que los psicólogos disponemos de las herramientas necesarias para producir cualquier cambio de conducta o proceso emocional, que llevan mucho tiempo demostrando su eficacia. También es importante el factor de ser una persona externa al núcleo familiar; es más fácil trabajar desde un rol distinto al de padre/madre. Además, los niños no presentan las mismas conductas cuando se encuentran en casa en su zona de seguridad, que cuando se encuentran fuera de ésta, por lo que esto es un factor que favorece la correcta resolución de los conflictos en consulta.

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¿TENEMOS QUE IR LOS DOS PADRES A LAS SESIONES?

Es recomendable que vengáis los dos a la primera sesión, siempre que sea posible. Al final de la sesión se ofrecerá toda la información de la evaluación, tratamiento y evolución del niño. En caso de padres separados se mantendrá comunicación teléfonica con el progenitor que no haya estado presente, en caso de que éste así lo desee. A partir de la segunda sesión, cuando el trabajo sea individual con el niño, no importa que venga sólo un progenitor.

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¿MI HIJO LO PASARÁ MAL DURANTE LA TERAPIA?

Todo lo contrario. Desde el primer momento se trabaja para conseguir un ambiente agradable y seguro para el niño. La mayoría de las pruebas de evaluación y de técnicas terapéuticas están disfrazadas de juegos o actividades divertidas para que se sientan cómodos y el hecho de venir sea positivo para ellos. En nuestra experiencia, los niños disfrutan mucho con las sesiones: les acaban cogiendo mucho cariño a las psicólogas y es frecuente que expresen que no quieran dejar de venir cuando finaliza la terapia.

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¿CÓMO LE EXPLICO A MI HIJO QUE VAMOS A IR AL PSICÓLOGO?

Los niños pequeños (4 añitos o menos) aun no son conscientes de sus dificultades, por tanto basta con decirle que vais a un sitio donde hay una persona que tiene muchos juegos para compartirlos con él.

A partir de los 5 años, ya sí suelen ser conscientes de sus dificultades y de las situaciones que no están sabiendo gestionar bien, y para ellos también es importante saber que existe una solución para sus problemas. Por tanto, lo mejor es decirles que vais a visitar a una persona que le va a ayudar a solucionar sus dificultades (ya sean pesadillas, hacerse pipí, miedos, problemas de conducta, etc.).

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¿NO ES MUY PEQUEÑO MI HIJO PARA LLEVARLO AL PSICÓLOGO?

Ningún niño es demasiado pequeño para acudir a un especialista que le pueda orientar para solucionar aquello que no va bien. Los niños están en constante evolución y desarrollo, por lo que es el momento idóneo para trabajar algo que no está yendo como debería. De hecho, trabajar con niños es muy efectivo ya que son mucho menos resistentes al cambio que los adultos. Del mismo modo, podemos entender la terapia infantil como una forma de prevenir conflictos futuros en la adultez.

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