16 octubre, 2025

María Álvarez Bautista

Recorrido profesional

Soy Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla, colegiada por el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental (AN12460). Completé el Máster en Psicología General Sanitaria en la Universidad Europea de Canarias, donde pude enfocar mis estudios a la integración de personas con discapacidad desde un enfoque holístico.

Durante mi trayectoria he trabajado en diferentes contextos, lo que me ha permitido desarrollar una mirada amplia y sensible hacia la diversidad humana:

• Mi trayectoria comenzó en el ámbito de la investigación en la Universidad de Sevilla, participando en proyectos sobre la inclusión laboral de personas con trastorno mental grave.

• Posteriormente, he desarrollado mi labor en distintos contextos, como la ONCE, trabajando con personas con discapacidad visual, auditiva y cognitiva, y en la Fundación Balia, acompañando a niños y adolescentes en riesgo de exclusión social.

• Mi experiencia con la psicología clínica se desarrolló en varios equipos multidisciplinares de psicólogos y psiquiatras en el como el Centro de Psicología Eneidas, y el Centro Esther, Mi Psicóloga. Estas experiencias me hicieron darme cuenta que el ámbito clínico es muy rico y personal, aspecto que me hizo enamorarme de esta parte de la psicología.

En mi labor como psicóloga sanitaria, he adoptado las terapias contextuales como base de mi trabajo, especialmente la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) y la Terapia Sistémica, buscando promover el bienestar emocional a través de la aceptación, la flexibilidad psicológica y la acción comprometida. Cada intervención es individualizada, adaptándose a las necesidades y valores personales de cada persona para facilitar un proceso terapéutico significativo.

ASPECTOS PERSONALES

Durante muchos años, la psicología no fue un camino que tuviera presente. De hecho, cuando era pequeña, apenas existía en mi imaginario como una opción posible. Sin embargo, mi acercamiento comenzó de una manera inesperada, a través del mundo artístico.

Primero fue la danza, donde me llamaba la atención el malestar y la exigencia que muchos bailarines arrastraban. Más tarde, en el teatro, descubrí que detrás de cada personaje había una psicología profunda, una forma de entender al ser humano que me resultaba fascinante, aunque aún no supiera ponerle nombre.

Fue a partir de mi experiencia en la ONCE, al trabajar con personas con diversidad funcional y neurodivergencia, cuando comprendí la importancia de la empatía, la sensibilidad y el respeto hacia las diferentes formas de estar en el mundo. Aquello me abrió una puerta que ya no quise cerrar: la necesidad de comprender y acompañar a las personas desde un lugar humano y consciente.

A medida que pasaba el tiempo, distintas experiencias personales me llevaron a seguir conociendo realidades muy diversas, a compartir mi espacio con personas con distintas formas de sentir, pensar y mirar el mundo. Ese contacto me hizo tomar conciencia de lo complejo y enriquecedor que es el ser humano, y de la necesidad de construir un entorno más empático y respetuoso, donde cada persona pueda ser comprendida en su singularidad.

A partir de ahí, entendí que la psicología era el camino que me permitía acompañar a otros en su proceso de comprensión y bienestar, y también seguir creciendo como persona. Hoy, sigue siendo para mí una manera de contribuir a un mundo más consciente, amable y humano.

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